jueves, 1 de diciembre de 2022

Arquitectura Saludable (VI)

 El cuidado de la tercera piel




La reciente pandemia producida por el COVID-19 ha sido un catalizador para ver y pensar los espacios habitacionales y laborales desde otra perspectiva. Se ha adquirido una conciencia nítida que aún existen aglomeraciones y concentraciones de usos insalubres en el territorio, que en las ciudades todavía se generan ambientes y espacios que favorecen la propagación de enfermedades y que en la edificación se emplean materiales que, además de dejar huella ecológica, son muy nocivos. La interacción con el entorno define de qué es capaz el ser humano y cómo se define a sí mismo. El entorno físico se identifica cómo un lugar definido con una estructura organizativa concreta, usada con funciones precisas dentro del ámbito social donde los seres humanos habitan e interactúan entre sí. Este medio está configurado por una compleja epidermis artificial que envuelve al hábitat del ser humano. Esta epidermis es denominada en la normativa edificatoria como ‘envolvente’, un término desprovisto de atributos, como si fuera el envoltorio de un caramelo. Sin embargo, esta tercera piel complementa y completa a la del propio organismo humano y al cuero textil con el que nos vestimos. La tercera piel se diseña y configura desde y con la arquitectura.