Una topografía de su arquitectura
La Estación de Autobuses de Jaén comparte con la arquitectura llamada “moderna”, es decir, la que se realiza desde los años 20 hasta la década de los 60, una serie de características: es un edificio con una gran precisión funcional; busca y define unas formas abstractas consecuencia de sus funciones y lo hace construyéndolas con nuevas técnicas y materiales. Además es un edificio que construye ciudad utilizando para ello los recursos de la tradición. Una tradición que no tiene que ver con lo pintoresco, lo anecdótico o lo local, sino con la historia y con la disciplina arquitectónica. La arquitectura moderna no tenía, en sus orígenes, ningún afán de trascendencia, era decididamente “antimonumental”; característica que en el caso de la Estación de Jaén ha sido, paradójicamente, la causa de su olvido por parte de la crítica, inventarios o catálogos y justificación para alegar falta de valores estéticos o artísticos.
